Las seis maravillas de la Isla de Pascua

Las seis maravillas de la Isla de Pascua

La Isla de Pascua, posesión chilena ubicada tres mil 700 kilómetros al pacífico del continente surameriano, de por si es una maravilla, pero hay seis sitios que no se encuentran en ningún otro lugar...

La Isla de Pascua, posesión chilena ubicada tres mil 700 kilómetros al pacífico del continente surameriano, de por si es una maravilla, pero hay seis sitios que no se encuentran en ningún otro lugar.

Es un lugar mágico para los enamorados, muchos lugares en Isla de Pascua entrega postales de ensueño. Los atardeceres con los moai de fondo es un momento incomparable.

Uno de los parajes imponentes en la isla es el Ahu Tongariki, donde descansan 15 moai, los que le dan la espalda al Océano Pacífico en su máximo esplendor, acompañado de una explanada, casi siempre, verde, hacen un contraste de colores donde cualquier fotografía es perfecta.

Otras de las maravillas de Tongariki es el indescriptible espectáculo que regala al amanecer durante el verano austral, momento en el que el sol aparece justo por detrás de las gigantescas esculturas de piedra, regalando imágenes inolvidables.

Otro lugar que regala grandes postales es Tahai, el complejo ceremonial es uno de los lugares más interesantes de la isla, que combina restos arqueológicos con un marco paisajístico de gran belleza, también frente al Pacífico.

Tahai ocupa una amplia superficie que se extiende algo más de 250 metros de norte a sur y unos 200 metros de este a oeste. En este tramo, el terreno desciende en una suave pendiente desde el interior hasta llegar a la costa, donde se forma una pequeña ensenada.

Este yacimiento es un buen ejemplo de cómo los antiguos habitantes modificaron el entorno natural para adecuarlo a sus necesidades. Para conseguir el resultado final que ahora se observa, tuvieron que nivelar y rellenar el terreno con miles de metros cúbicos de tierra y piedra.

Otro elemento diferenciador de Tahai, es que en el lugar se encuentra el único moai que posee ojos de toda la isla. Se piensa que cuando un moai era instalado en su ahu, se le tallaban las cuencas de los ojos y, en una ceremonia ritual, se les colocaban.

En ese momento se consideraba que la estatua cobraba vida y podía proyectar el poder espiritual para proteger a su tribu. Por eso, todos los moai miran hacia el interior de la isla, como en Tahai, que es dónde estaban los poblados y sus habitantes, y no hacia el océano.

El único lugar donde los moai miran hacia el océano es el Ahu Akivi, o de los siete exploradores. De los pocos ahu levantados en el interior de la isla, es la plataforma más importante y elaborada de todos ellos, según las excavaciones y estudios realizados, se piensa que la primera fase de construcción del ahu se inició hacia finales del siglo XV.

Las siete estatuas fueron transportadas desde la cantera del volcán Rano Raraku ,situado a 15 kilómetros de distancia, a través de un terreno irregular y utilizando un método aún desconocido, para algunos los moai se movían por la isla a su gusto.

El motivo porque estas estatuas miran al océano tiene relación con que estos siete moai habrían sido los siete jóvenes que fueron enviados a explorar la isla antes de su primera colonización por el rey Hotu Matu’a.

La leyenda cuenta que Hau Maka, el sacerdote de Hotu Matu’a, tuvo un sueño en el cual su alma voló a través del océano cuando avistó la isla. A continuación, envió a siete exploradores navegando por el mar para localizar la isla, estudiar sus condiciones y la mejor zona para desembarcar.

Pero todas estas estatuas salían desde un lugar, Rano Raraku. también conocido como “la cantera de los moais”, el volcán es una de las bases de la cultura Rapa Nui. Fue el lugar donde se tallaron los que están en toda la isla.

Hoy día se pueden ver los moais que quedaron en construcción, así como todas las estatuas que no fueron transportadas. Además, en su cráter se aprecian tonalidades marrones y rojizas, así como una bonita laguna que no deja a nadie indiferente.

Si de volcanes se trata es imposible dejar de mencionar el Rano Kau, situado en el suroeste de la isla, muy cerca de Hanga Roa, capital de Rapa Nui, este volcán ofrece una maravillosa panorámica con una ventana al mar.

En el interior de su cráter se encuentra una laguna de agua dulce repleta de pequeñas islas de totora (plantas acuáticas), la cual constituye una microfauna.

Finalmente, es imposible dejar de un nombrar un lugar que brilla por los paradisiaco y especial de su paisaje. Anakena es una de las dos playas que tiene la isla, rodeada por bosques y una vista fenomenal, crean un ambiente poco antes visto.

Sus moai en la entrada del lugar, crean ya una esencia distinta, mágica y llena de energía, sus aguas tibias completan un lugar mágico, perfecto para pasar el día completo ante un escenario monumental.

Todos los lugares en Rapa Nui tienen una mística que no se encuentra en otros parajes. Es un lugar perfecto para desconectarse y absorber la gran cantidad de energía que circula por los 162 kilómetros cuadrados.

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