Sonaja, instrumento musical común en etnias de noroeste de México

Sonaja, instrumento musical común en etnias de noroeste de México

Los indígenas del noroeste de México cuentan con una variedad de instrumentos musicales, pero uno de ellos les es común, la sonaja, la cual todavía baten en memoria de sus ancestros y como un símbolo...

Los indígenas del noroeste de México cuentan con una variedad de instrumentos musicales, pero uno de ellos les es común, la sonaja, la cual todavía baten en memoria de sus ancestros y como un símbolo de sus tradiciones.

Son variados los festejos y ocasiones en que dichas etnias utilizan sus sonajas, los cuales se desarrollan a lo largo del año, también acompañados de tambores, flautas, arpas y otra artesanía musical, como son los cascabeles.

Principalmente durante Cuaresma y Semana Santa, en las ciudades de Sonora se puede observar a los fariseos como una de las figuras simbólicas, pues deambulan con sus danzas acompañadas con música de sonajas, tambor y cascabeles.

El atuendo de estos penitentes es de pantalón y camisa normales, huaraches, además portan una máscara de piel animal y cascabeles en piernas y cintura, con los cuales y en ritmo con la sonaja, generan un sonido característico cuando danzan el paso llamado “pascola”.

Las sonajas y un tambor marcan el ritmo de la coreografía que realizan durante todo este periodo cuaresmal, en el cual no pueden ingerir bebidas alcohólicas, ni tener relaciones sexuales, ni bañarse.

De acuerdo con investigadores de El Colegio de Sonora, esta manifestación tiene su origen en costumbres del pueblo yaqui y es una manda religiosa en busca de un favor celestial.

En uno de sus artículos en la revista “Portales”, la investigadora de El Colegio de Sonora, Ana Luz Ramírez Zavala, indicó que durante la Cuaresma es común el encuentro con fariseos en las calles de Hermosillo, quienes tocan sus sonajas, tambores, y hacen sonar sus tenabaris (cascabeles).

Según un estudio de dicha institución los fariseos yaquis y también mayos, que residen tanto en Sonora como en Sinaloa empiezan este ritual durante el Miércoles de Ceniza, cuando se comprometen a cumplir la manda a Dios.

El investigador de la misma, Jesús Armando Haro, dijo que en las ceremonias internas de los yaquis están los llamados matachines, comandados por el Monaha, son varones del ejército de la Virgen y al cuidado de su santo patrón, San José Patriarca.

“Ellos danzan en todas las procesiones religiosas y en los funerales. Llevan corona, peto, palma con motas y sonaja como parte de su parafernalia”, con la sonaja y los cascabeles como instrumentos centrales de estas danzas, expuso.

El investigador del Centro del INAH en Sonora, José Luis Moctezuma Zamarrón, sostuvo que “los pascolas son expresiones de origen prehispánico que los misioneros jesuitas utilizaron en el siglo XVI durante su labor evangelizadora en el Norte de México”.

El antropólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) expresó que “labor que se dio especialmente en Sonora y en Sinaloa, y que hoy en día se encuentran fuertemente articulados a la cosmovisión de estas comunidades en México”.

Indicó que de ahí la importancia de su reconocimiento, porque el pascola y el venado –con sus sonajas y cascabeles- simbolizan una de las tradiciones más arraigadas en las comunidades del noroeste del país.

“En el caso de la danza del venado es única en Sonora, como expresión de ritualidad, su danza simboliza la vida misma, el mundo flor —el cielo de los católicos—, y representa a la humanidad en un mundo mágico, por eso portan flores en su cabeza”, explicó.

Las sonajas también tienen un papel principal en los sonidos que se pueden oír durante la fiesta de la Vikita, entre los indígenas tohono o’odham, mejor conocidos como pápagos y que habitan en el municipio Plutarco Elías Calles (Sonoyta).

La regidora autóctona tohono del Cabildo de Plutarco Elías Calles, Berenice Lizárraga Lizárraga, dijo que recién en julio pasado realizaron dicha ceremonia relacionada con la solicitud de lluvias.

De acuerdo con la página web del gobierno de Sonora, una de las celebraciones más importantes es la Vikita, la cual consiste en rituales en el plenilunio de junio para pedir lluvias, y se realiza una procesión por el pueblo de Quitovac.

“Para que los personajes ritualistas reciban ofrendas de las familias, y en el terreno ceremonial, una danza que se desarrolla durante toda la noche; finalmente una especie de representación mítico-teatral”, escribió.

La Comisión de Asuntos Históricos de San Luis Río Colorado, por el momento acéfala, tras el fallecimiento reciente de quien la presidía, Hermes Flores Navarro, también da cuenta en numerosos escritos del uso de sonajas por los indígenas cucapás.

Indicó que esos instrumentos musicales marcan el ritmo de sus danzas, y en una de sus principales manifestaciones un grupo de hombres y otro de mujeres alineados se colocan uno frente al otro.

Al ritmo de las sonajas, los grupos se aproximan y luego se separan una y otra vez, explicó que todo esto con un amplio sentido de cercanía con la naturaleza.

Entre los indígenas kumiai de Baja California, también las sonajas tienen un uso especial en sus ceremonias, usos y costumbre, pues los cantos se ejecutan con una sonaja y se entonan en cuatro ritmos, que también son los que marcan el paso de la danza.

Cada canto tiene su significado y tiempo específicos, y como se observa en su nombre, están íntimamente ligados a la naturaleza: Ña ojapa may hapu/Cuando se mete el sol, Xaa mat majan/Pájaro enamorado, y Jatpa thomi/El coyote está llorando.

Invariablemente cada uno de esos cantos indígenas se entona al repetir una y otra vez el título, como un estribillo acompañado del sonido característico de la sonaja, de acuerdo con un estudio del Sistema Educativo Estatal bajacaliforniano.

La subdelegada de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en Baja California, Norma Alicia Carbajal Acosta, destacó que dicho instrumento musical se elabora a partir de un bule o calabaza.

“El cual se limpia, se pule, se llena de semillas de palma y se le agrega un mango de encinillo o sauce”, explicó.

De tal manera que entre la etnia kumiai de dicha entidad, el canto de la danza o invitación a bailar se utiliza al empezar la fiesta, sonándole al bule para invitar a las personas a incorporarse a la danza.

Cada etnia de Baja California, Sinaloa y Sonora, como los guarijíos que usan especie de arpa, tiene sus instrumentos musicales, pero son las sonajas una identidad común de estos pueblos originarios.

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