Tambores y flautas hacen surgir la música para el baile en Tabasco

Música infaltable en bailables tradicionales de Tabasco es la generada a partir de instrumentos de viento y de percusión elaborados por artesanos en Tucta, Nacajuca, como son los tambores y la flauta...

Música infaltable en bailables tradicionales de Tabasco es la generada a partir de instrumentos de viento y de percusión elaborados por artesanos en Tucta, Nacajuca, como son los tambores y la flauta, que dan origen a los tamborileros.

Las baquetas arrancan sonidos a la piel de borrego utilizada como superficie en tambores que de acuerdo a su tamaño generan notas distintas, como son el requinto, el mediano y el bajo.

En Tucta, enclavada en la zona indígena de Nacajuca, a unos 30 kilómetros de Villahermosa, hay al menos seis artesanos que mantienen la tradición de elaborar los instrumentos distintivos de la cultura musical tabasqueña.

Julián Hernández Román es heredero de esa destreza manual, que transmitió a sus tres hijos y otros familiares, adquirida de su padre, Fernando Hernández, quien llevó la música de los tamborileros a otras partes del país y de Estados Unidos desde mediados del siglo pasado.

En el porche de su vivienda, junto a la carretera hacia el poblado, observa a su sobrino Adrián, quien con destreza ahueca con cincel un trozo de madera de cedro, a la postre el armazón de un tambor.

Del otro lado de la vía, cuelgan las pieles de borrego para ser secadas al sol.

“Hemos probado con pieles de becerro bovino, pero está gruesa y no da el sonido necesario. Las pieles de borrego ya las conseguimos limpias en Villahermosa, porque antes teníamos que rasparles la grasa y el pelo”, expuso a Notimex.

Junto a los tambores, también muestra el último disco con música de tamborileros que grabó su padre, así como la flauta, la cual llaman “pita” y es elaborada con madera de carrizo, que crece cerca de los playones en los ríos.

Los orificios de la flauta se horadan con una varilla candente y se le coloca cera para generar el sonido característico.

Un grupo de tamborileros se conforma por un “pitero”, así como seis integrantes o más, con tambores en distintos tamaños.

Una vez ahuecada con un cincel, la madera es puesta al sol para que al secarse su peso sea más ligero, además de la pulida final para dejar su grosor al mínimo posible.

La piel de becerro es colocada en sus extremos y sujeta con una rama vegetal llamada bejuco para ajustarla y esté tirante, además de ser asegurada con hilos cruzados de henequén y uno para atarse a la cintura.

En estos días, indicó Julián Hernández, varios artesanos del lugar trabajan a la par para la entrega de un pedido superior a 300 piezas que serán enviadas al Pueblo Mágico de Tapijulapa, Tacotalpa, en la sierra tabasqueña.

Su padre, comentó, hizo escuela en Tucta, pues enseñó a niños a tocar los instrumentos y también a elaborarlos, “yo sólo aprendí a hacerlos, eso de la tocada no se me dio, por eso no lo acompañaba a sus giras”.

Uno de los que aprendieron ambas cosas, fue Esteban Hernández Montero. En su vivienda, más cercana al poblado, también ahueca trozos de madera de cedro.

“Compramos el árbol y de acuerdo al grosor vamos sacando para un requinto o para un tambor mediano y no desperdiciar la madera que está cara”, refirió.

Por su enfermedad de diabetes y con los dedos de su pie izquierdo cortados, ya no va al campo y se dedica más a las manualidades, sobre todo cuando hay pedidos.

“Esto comencé a hacerlo desde los años 70, con don Fernando fui a tocar a Mexicali y hasta Estados Unidos”, añadió.

Cinco trozos de madera son los que ahueca en promedio al día, si son requintos, los más pequeños y de los más grandes sólo uno.

El tiempo de elaboración depende de la cantidad de tambores y del tamaño.

Otro artesano en la zona es Feliciano Lázaro, con 40 años de trabajar la madera en su taller, donde se observan decenas de trozos ahuecados para tambores, en preparación para cumplir con su parte del pedido general.

Y no sólo eso, también elabora máscaras para diversos bailes tradicionales como el Baile Viejo y para el Baile del Pochó en el carnaval de Tenosique.

“Cuando alguien lo quiere lo hacemos, todo es por pedido para no desperdiciar la madera”, puntualizó.

Al ser uno de los rasgos distintivos de Nacajuca, la glorieta que divide la entrada hacia la cabecera municipal y al Libramiento presenta como monumento a dos tamborileros y al “pitero”, detrás de las letras de colores con el nombre del municipio.

Los tamborileros cuentan con una vestimenta característica compuesta por pantalón y camisa manga larga blanca de manta, sombrero de paja, paliacate en el cuello, descalzos o con huaraches.

Las canciones como “A Tabasco”, “Torito”, entre otras acordes, son características para el tradicional zapateado protagonizado por mujeres con sus trajes floridos regionales y hombres con vestimenta similar a la de los tamborileros.

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