¿Cuál de estos dos arlequines fue pintado por Pablo Picasso?

Elmyr y Pablo
Arlequín "al estilo de Picasso" pintado por Elmyr de Hory (izquierda). El de la derecha es del pintor español. (Izquierda: Colección MACE. Ajuntament d'Eivissa / Derecha: archivo)
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  • Una exposición en Madrid recuerda al mejor falsificador-imitador de pintura de todos los tiempos, Elmyr de Hory.
  • Durante 30 años colocó en el mercado cuadros suyos que fueron admitidos por expertos y museos como obras de Degas, Modigliani, Monet, Matisse, Picasso...
  • La obra del gran burlador y la idea del plagio como expresión cultural válida centran la muestra "Elmyr de Hory. Proyecto Fake" en el Círculo de Bellas Artes.

Dicen que Pablo Picasso pintó los muchos arlequines que salpican todas sus épocas artísticas por la huella que en su ánimo adolescente dejó una sesión de circo. Elmyr de Hory (1906-1976) pintaba arlequines porque lo hacía con tanta maestría como Picasso y era capaz de engañar con ellos a los muchos payasos que pueblan el mercado del arte con el único afán del lucro rápido y el pelotazo.

El arte del este gran burlador —durante treinta años llenó el mercado de obras falsas que fueron aceptadas por expertos, galerías y museos y atribuidas a grandes maestros— es celebrado en Madrid en la exposición Elmyr de Hory. Proyecto Fake, en cartel hasta el 12 de mayo en el Círculo de Bellas Artes.

Más de mil cuadros

La muestra explora el genio de uno de los grandes falsificadores-autores de obras de arte de la historia, de quien se dice que llegó a pintar más de mil cuadros que fueron vendidos a coleccionistas y pinacotecas de todo el mundo como si se tratara de obras de, entre otros, Picasso, Modigliani, Degas, Monet, Léger, Signac, Vlaminck, Van Dongen, Derain, Dufy, Renoir y Matisse.

Son cuadros pintados 'a la manera de' los artistias favoritos de De Hory En la exposición  hay 28 piezas firmadas por De Hory pero pintadas "a la manera de", como el gran imitador gustaba decir, sus artistas favoritos. No se consideraba un falsificador, sino una víctima de las leyes del mercado.

Cínico mercado

Elmyr de Hory. Proyecto Fake, que vuelve a colocar en el centro del debate el concepto de autoría en la creación y el carácter de lo verdadero y lo falso en el arte, prosigue las investigaciones sobre la vida y la obra de un personaje que puso en solfa los movimientos y leyes internas que rigen el a menudo cínico mercado de la pintura moderna.

El cineasta Orson Welles dedicó a De Hory el documental F for Fake  (titulado en España Fraude, 1973), una historia sobre la realidad y la falsedad en el mundo de la creación artística que plantea la duda sobre qué es realmente el arte y quién tiene el poder para decidir qué es artístico y qué no lo es.

El plagio ha sido ya considerado, hace tiempo, una forma de cultura La producción de De Hory, la biografía que escribió Clifford Irving (¡Fraude! La historia de Elmyr de Hory, el pintor más discutido de nuestro tiempo) y el documental de Orson Welles son tres piezas que, juntas y por separado, dicen los organizadores de la exposición "plantean cuestiones fundamentales sobre la obra de arte y sobre el concepto de autoría. El plagio ha sido ya considerado, hace tiempo, una forma de cultura y ha dado lugar a amplios y complejos debates sobre la inspiración, la creación, la apropiación y la autenticidad. Planteamos así una reflexión sobre las verdades y mentiras del mundo del arte, que mágico y mítico, no es ajeno al negocio y el interés".

Rechazado por los marchantes

Nacido en Hungría como Hoffmann Elemér —Elmyr de Hory no fue el único seudónimo que usó: también se hizo llamar Dory-Boutin, Elmyr von Houry, Herzog, L. E. Raynal, Louis Nassau ... y algunos otros nombres que utilizó para no dejar huellas—, el falsificador más prolífico de la historia empezó a pintar falsos cuadros de Picasso a finales de los años cuarenta. Lo hizo porque necesitaba dinero y porque sus propias obras no eran del agrado de los siempre caprichosos marchantes.

A partir de los años sesenta, perseguido por la Interpol, se refugió en Ibiza, donde se suicidó con una dosis de barbitúricos en 1976, cuando el Gobierno español sugirió que entregaría al artista-imitador las autoridades francesas.

Hay quien asegura que cientos de cuadros que los museos del mundo exponen como obras de Picasso, Monet o Modigliani fueron en realidad pintados por el hombre en cuyo genio residían los estilos de decenas de pintores. Su técnica era  de tal calibre que no le hacía falta copiar: sencillamente pintaba "a la manera de".

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