Siete años de visa canadiense: ¿quién ganó y quién perdió?

La imposición de la visa a México cumplió su cometido: reducir el número de peticionarios de refugio, aunque también la caída de 55 por ciento del mercado turístico, con pérdidas de 396 millones de...

La imposición de la visa a México cumplió su cometido: reducir el número de peticionarios de refugio, aunque también la caída de 55 por ciento del mercado turístico, con pérdidas de 396 millones de dólares en los primeros tres años.

La mañana del 13 de julio de 2009, el gobierno canadiense del conservador Stephen Harper anunció la imposición de visa a los mexicanos, aunque dio 48 horas de gracia para los viajeros que volarían ese día y el siguiente.

La razón fue que México llegó a encabezar la lista de principales países con petición de refugio en Canadá.

En 2009 se presentaron nueve mil 511 solicitudes de asilo de mexicanos, pero con la visa el número cayó a mil 349 al año siguiente.

El año 2015 cerró con 120 peticiones y entre enero y junio de este año se han presentado a la Comisión de Inmigración y Refugio de Canadá (IRBC) sólo 60 solicitudes.

El objetivo que buscaba el entonces primer ministro Harper se cumplió, pero el costo económico y político de esa sorpresiva medida fue muy alto.

Desde el anuncio de la visa a México la industria turística canadiense protestó por la imposición de la medida sin previo aviso y en pleno verano.

Asimismo, exigió a Harper reconsiderar su decisión, que golpeaba al turismo mexicano con un valor anual aproximado de 265 millones de dólares.

Durante un largo lapso de siete años y cuatro meses, los mexicanos tuvieron que obtener una visa para viajar a Canadá, la cual contenía varios formatos.

El turismo mexicano a este país pasó de 270 mil 828 en 2008 a 123 mil 763 en 2010, es decir una estrepitosa caída de 55 por ciento.

Sin este importante volumen de visitantes mexicanos, este país bajó en los rankings internacionales de turismo. En la clasificación FutureBrands, Canadá ocupaba el lejano lugar 13 en 2012.

Otra muestra de la pérdida en turismo que le significó a Canadá la imposición de la visa a los mexicanos es que en la clasificación de la Organización Mundial de Turismo, de Naciones Unidas, este país pasó del lugar 15 en 2010 (un año después de la visa) al 18.

La Asociación de la Industria Turística de Canadá (TIAC) reportó que entre 2000 y 2015 Canadá tuvo un déficit turístico al “estancarse” en poco más de 20 mil millones de dólares el gasto de extranjeros en Canadá frente a los cerca de 40 mil millones de dólares en el gasto de canadienses en destinos internacionales.

Tan sólo en 2011, los 136 mil mexicanos que visitaron este país gastaron 70 millones 419 mil dólares, mientras que ese año los canadienses gastaron en México 594 millones 760 mil dólares, según cifras de TIAC.

“El gobierno hubiera consultado a los principales actores de la industria turística canadiense antes de tomar esta arbitraria decisión política”, indicó la TIAC en su reporte de 2012.

En su informe, la entidad aseguró que, a cuatro años de la visa, ya se habían hecho los ajustes necesarios al sistema de inmigración para evitar procesar peticiones de refugio infundadas, por lo que pedían que se quitara el requisito.

“Ya es tiempo de quitar la visa a los mexicanos y permitir una inyección de decenas de millones de dólares a la economía canadiense, como resultado de estas visitas”, sostuvo.

Sin embargo, el entonces primer ministro Harper no dio ningún paso atrás en su decisión de mantener la visa a México, lo cual le costó el enfriamiento de relaciones diplomáticas con su segundo socio en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Para la Comisión Canadiense de Turismo, México es un mercado estratégico, junto con Brasil, China e India, donde se promueven los destinos canadienses, pero la visa desestimula al viajero, señalaba la TIAC, que por varios años pidió al gobierno quitar ese requisito.

Ante la presión del gobierno de México y la industria turística canadiense se flexibilizó el trámite de visa, se acortaron los tiempos y se implementaron nuevos programas como el “CAN+” para que los mexicanos que hubieran viajado a Canadá o Estados Unidos en los últimos 10 años tuvieran un proceso acelerado de su visa.

El turismo mexicano se fue recuperando y pasó de 156 mil en 2013 a 221 mil en 2015, año en que Canadá pasó al quinto lugar en el ranking mundial de turismo.

La TIAC aplaudió la decisión del gobierno del primer ministro Justin Trudeau de suspender el requisito de visa a México, aunque señaló que a nivel internacional Canadá aún está detrás de sus competidores en términos de requisitos para ingresar al país, tiempos de proceso y programas de reciprocidad.

La asociación turística consideró que la complejidad de entrar en Canadá fue agravada por la imposición de la Autorización Electrónica de Viaje (eTA) sobre viajeros exentos de visa –con excepción de Estados Unidos-, que anteriormente podían entrar a Canadá sólo con su pasaporte.

Otro sector que se vio afectado con pérdidas de 50 por ciento fue el de las escuelas de inglés, cuyos estudiantes mexicanos tenían fuerte presencia en las aulas, antes del visado.

Pero la visa a México no sólo afectó la economía canadiense, ya que el costo político fue muy alto.

El enfriamiento de relaciones diplomáticas de Canadá con México (por la visa) y con Estados Unidos (por el gasoducto Keystone XL), provocó la cancelación de la Cumbre de Líderes de América del Norte en el último año de la administración Harper.

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