Sarape de Saltillo plasma su entorno para Denominación de Origen

El sarape de Saltillo, reconocido por su calidad, textura y colores vibrantes, plasma su entorno en pos de la Denominación de Origen, dijo Pablo Esteban Mendoza Oyarzábal, dueño de la última empresa...

El sarape de Saltillo, reconocido por su calidad, textura y colores vibrantes, plasma su entorno en pos de la Denominación de Origen, dijo Pablo Esteban Mendoza Oyarzábal, dueño de la última empresa familiar que fabrica aquí esta artesanía.

En entrevista, señaló que con ello se cubre uno de los requerimientos para lograr la distinción, al ser algo típico de la región, que además ha dado renombre a esta ciudad, al estado y a México.

Destacó que desde el 2011, de mano con el gobierno del estado, han buscado este distintivo, que se otorga únicamente a los productos originarios de la región, por su calidad y características.

Refirió que se deba exclusivamente por el medio geográfico, situación que ha retrasado que se otorgue la denominación al Sarape de Saltillo, debido a que la prenda existe en todo el país.

Indicó que también es conocido como poncho, jorongo, manta, gabán, sin embargo, solamente el sarape como tal, logró destacar a nivel mundial por sus particularidades que lo hacen único, como su diamante al centro que representa los amaneceres y atardeceres en el noreste de México, las flores del desierto y sus franjas de colores.

Mendoza Oyarzábal apuntó que debido a que el sarape existe en todo México, se han realizado diversos estudios científicos a las pinturas y el hilo.

Asimismo, a su forma de fabricación y transformación en los dos últimos siglos, luego que desde 1591 esta prenda fue traída por los tlaxcaltecas que acompañaban a los españoles.

Refirió que otra situación que se tiene que prever para lograr la Denominación de Origen, es definir la región geográfica donde se hacen los sarapes, sobre todo debido a que en esas fechas, parte de Coahuila pertenecía a Nuevo León y los estados de California, Texas, Nuevo México y Arizona, a México.

“Nosotros estamos basándonos en que ciertas pinturas tienen origen de aquí, porque la mayoría, cuando llegan los tlaxcaltecas ellos traen mucho de la flor y la fauna de su región”, pero esta cambió al paso de los años, hasta volverlo en un producto endémico, expresó.

Comentó que de acuerdo a la historia, con la llegada de los españoles a la región llegó el telar, la lana de borregos y los tintes, por lo que los indios tlaxcaltecas comenzaron a trabajar el sarape en Saltillo, donde plasmaban en sus creaciones, lo que veían en este nuevo entorno árido y desértico.

“Acá en el norte, lo que se encontraron es que había una luminosidad en el cielo espectacular, los atardeceres y amaneceres del desierto son muy brillantes”, expresó.

Abundó que los colores se destacan de una manera especial y la poca vegetación que había era muy contrastante. Porque, dijo, “había pocos verdes, las arenas y los cafés y marrones de la tierra o cuando llovía eran muy específicos. No había gran variedad pero sí diferentes tonos”.

Agregó que al ser esta región un lugar caluroso por el desierto, a diferencia de sur del país, el sarape se empezó a realizar con un hilo más delgado y fino, lo que permitió darle más color y brillantez al tejido y reflejar así, las diferentes tonalidades del cielo y de la tierra.

Destacó que el mote de “Sarape de Saltillo” se logró durante los años 1600 y 1800 cuando esta ciudad era un centro importante de comercio al norte del país y los estados de Texas, Nuevo México, Arizona y California aún le pertenecían a México.

“El centro de México era el punto importante. Hacia occidente fue Guadalajara para el comercio, hacia el sureste Oaxaca y al norte Saltillo, por lo cual al pedir sarapes para otras entidades más al 'norte del país', se referían a los “sarapes de Saltillo”.

En ese tiempo, los que se comercializaban al norte del país eran de diferentes regiones, así como los que ya se fabricaban en esta ciudad.

Sin embargo, apuntó, los creados en Saltillo empezaban a destacar por sus características, “eran más hermoso”.

Refirió que ya se fabricaba con un hilo de lana de mayor calidad y finura, además de incluir el diamante que está al centro del sarape y el cual era una distinción importante para los españoles.

Subrayó que entre las características que lo hacen único destaca el diamante al centro, que significa riqueza y poder.

Agregó que en un momento determinado, si el español se ponía ese sarape, podía significar que era una representación de la encomienda que le daba el virrey, por lo que era usado sólo por las personas más acaudaladas de ese tiempo.

La segunda transformación del sarape, dijo, ocurrió en el siglo pasado, cuando se le empezó a integrar los difuminados en los tonos con los que se realizaba, que le permitía reflejar más los colores del cielo y la tierra, sus atardeceres, amaneceres y la vegetación del desierto de Coahuila.

“Ya teníamos el diamante, los amaneceres y atardeceres y también para dividir los sarapes, dependiendo del tejedor, se le ponían unas franjas que se llaman cenefas, con el fondo amarillo, recordando que la bandera española era amarillo y rojo, por lo que se le ponían en esa parte las flores”, dijo.

Refirió que en las cenefas destacaban las rosas por sus belleza, elegancia y nobleza, además del clavel que significa la pasión el amor, la sangre.

Destacó la flor del desierto, típica en esta región y la cual significa la perseverancia, al crecer solo cuando llueve y que muere al dejar de haber humedad, para volver a nacer en hasta la otra temporada.

“Ya teníamos las distinciones del sarape de Saltillo. Lo que es el diamante, las sombras y flores; también para llevarlos al extranjero se les puso el pabellón o lo que es la bandera de México, con los colores que la simbolizan: verde, blanco y rojo, que destacan al principio, al final y entre las cenefas del sarape”, señaló.

Mendoza Oyarzábal sostuvo que todas estas distinciones y su transformación a través de los últimos siglos han permitido que el sarape de Saltillo consiga su propia distinción.

La cual ha sido reconocida en diferentes épocas y usada por familias de la nobleza, quienes incluían en su tejido sus heráldicas así como artistas y familias acaudaladas.

Subrayó que existen esfuerzos de la mano del Gobierno del estado para que se le designe al Sarape de Saltillo la Denominación de Origen, como Ícono de esta ciudad, de Coahuila y de México, la cual se prevé realicen para febrero o marzo de 2017, con los resultados de estudios científicos.

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